Objetivos del Apostolado


OBJETIVOS

Impulsar con alegría el anuncio de Jesucristo como auténticos discípulos misioneros, fortalecidos en la unidad parroquial y en el espíritu de comunión y participación que nos hace ser miembros de un mismo cuerpo orgánico, bajo el amparo de la Santa Trinidad y el reconocimiento de la Iglesia Católica.


Objetivos específicos del Apostolado

Misionar, permanentemente, una actitud de auténtico discípulo misionero, atrayendo más hermanos a nuestro Apostolado mediante la evangelización y el testimonio.

Mejorar la acogida a los hermanos, especialmente a los que recién se incorporan al Apostolado, para que todos se sientan queridos e importantes.

Mantener los espacios de formación que nos permita profundizar nuestra adhesión a Cristo y perfeccionar la espiritualidad de comunión y participación. 

La efusión del Espíritu Santo como fase primaria de una conversión verdadera.

Los dones, carismas y frutos del Espíritu Santo, para construir la Iglesia de Dios en santidad y para santificar a los instrumentos usados por el Señor.

Fomentar una relación personal agradecida, alegre, madura, amorosa, amistosa y constante con Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Fomentar una relación activa, con la Santísima Trinidad, suplicando al Padre con toda confianza, que por Su Hijo Jesucristo nos conceda la gracia del perdón y la presencia de su Santo Espíritu.

Fomentar el crecimiento constante en santidad a través de la participación en una vida sacramental plena y en los sacramentales que ofrece la Iglesia, así como también, vivenciando la tradición de la oración y espiritualidad católica, guiado siempre por el Magisterio de la Iglesia.

Contribuir en el conocimiento y establecimiento del Reino de Dios, fortaleciendo los métodos existentes para estos tiempos.

Fortalecer la Alabanza y la Adoración Eucarística con conciencia plena y estar en la presencia de Jesucristo reconociendo que somos necesitados de su Misericordia.

Poder disfrutar de las experiencias de oración, hasta llegar a la Contemplación.

Estar al servicio de la Iglesia Católica, acorde a los carismas y dones recibidos por el Espíritu Santo, trabajando integrados.

Animar y ofrecer a todos los fieles de la Iglesia la vivencia de Pentecostés compartiendo la experiencia de Vida en el Espíritu.

Ofrecer una formación continua a los miembros para fortalecerlos en la fe y fundamentar su identidad dentro de la misma, que los lleve a cumplir su misión dentro de la Iglesia.

Conformar, bajo el poder del Espíritu Santo, una población de evangelizadores dispuestos a servir dentro del plan de Evangelización de la Iglesia.

Contribuir al bienestar de todo el género humano, con énfasis en los que tienen mayor necesidad, basado en el don de la caridad y en el fomento de la obligación natural de la promoción humana.


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